Reflexiones después del Sismo

Cuando ocurre un desastre natural donde nos sentimos avasallados por la fuerza de la naturaleza, sea sismo, huracán o tormentas eléctricas, como en los acontecimientos recientes en nuestro país, esta crisis vivencial nos genera emociones negativas que no deseamos experimentar y que van más allá de nuestras “fuerzas” en el momento en el que lo vivimos.

Si perdemos a seres queridos, este evento se convierte en un antes y después en nuestras vidas. Un recuerdo doloroso y permanente, difícil de superar. Las pérdidas materiales también nos impactan de acuerdo al valor que estas pertenencias tenían por el esfuerzo, inversión o cariño puesto en ellas. Otros más tienen la experiencia de haber vivido momentos de angustia al pensar en pérdidas mayores o al recordar eventos similares que dejaron algún trauma cuando se vivieron. Algunos más, que lo vivieron con menor fuerza o estaban lejos, tuvieron la preocupación de sus seres queridos o del impacto en sus pertenencias hasta asegurar que estaban bien, sin daños.


 

¿Cómo digerir este evento para superarlo y obtener algún provecho o enseñanza en nuestras vidas?

 

Pienso que en cada uno generó diversas reflexiones y ante una crisis de tal naturaleza habrá que encararla y sacar lo mejor para nosotros.

 

Una paciente me comentaba que antes del sismo estaba en una etapa de decaimiento emocional y de poca energía, donde más que vivir sólo existía cumpliendo con su trabajo y sus actividades y que a partir del 19 de septiembre reflexionó que si a ella nada le había pasado, que si estaba bien, era momento de aprovechar esta bendición y oportunidad en su vida, para volver a activar sus metas, su energía y el empuje necesario para disfrutar el día a día. Recuperó su energía y entusiasmo por vivir.

 

Otro más me comentó que esta crisis lo llevó a valorar más lo que tiene, que lo que le faltaba por alcanzar. Valorar lo presente, no lo que esperaba lograr en el futuro: Nuestra familia, la salud, la estabilidad alcanzada, las muestras de cariño y solidaridades valen más porque son nuestro ahora y no las posibilidades futuras que nos pueden impedir disfrutar del hoy. Esta reflexión conduce a acercarnos nuevamente a la familia o amigos con los que habíamos perdido contacto a pesar de sentir cariño y aprecio por su paso en nuestra vida. Volver a conectarnos y afianzar la relación.

 

 

En muchos más se generó una empatía y simpatía por las necesidades y carencias de los que sufrieron pérdidas de seres queridos y materiales. Un deseo de solidaridad y de responsabilidad por los demás a todos los niveles. Unos al frente ayudando en las labores de rescate, hombro con hombre de los rescatistas profesionales, otros apoyando con comida y víveres para todos. Muchos mas creando centros de acopio y muchos llevando según sus posibilidades lo que se requería para los afectados. Cada uno siendo solidario a su manera.

 

Las crisis, como las vividas en este septiembre, también traen un cúmulo de enseñanza y ganancias si somos capaces de conectarnos con nuestros valores básicos de amor, comunicación, apoyo, solidaridad, empatía y que estos valores se traduzcan en acciones para mejorar nuestra vida y la de los demás.

 

En las situaciones de crisis nos conectamos con nuestros recursos y cualidades olvidadas y nos damos cuenta de que están allí para direccionar nuestra vida y superar los obstáculos que nos impedían crecer como personas y sociedad.

 

Psicóloga María Teresa Reyes Canchola 

#FuerzaMéxico #MéxicoUnido #EstamosUnidosMexicanos.

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